Una rutina breve al terminar la salida evita que sal, arena y humedad se conviertan en desgaste prematuro.
Aclara con agua dulce
Retira sal, arena, cebo y suciedad con agua dulce a baja presión. Evita dirigir chorros fuertes hacia mecanismos o uniones. Si el producto tiene piezas desmontables, sigue sus instrucciones antes de separarlas.
Limpia sin productos agresivos
Utiliza un paño suave y, cuando sea necesario, jabón neutro diluido. Disolventes, estropajos abrasivos y limpiadores muy alcalinos pueden alterar acabados, plásticos, juntas y adhesivos.
Seca y ventila
No guardes componentes mojados en espacios cerrados. Deja escurrir el agua, seca las zonas de unión y permite que el conjunto se ventile. La humedad retenida favorece corrosión, olores y depósitos.
Haz una revisión visual
Comprueba tornillos, holguras, cierres, fisuras y marcas de roce. Aprieta solo con el par indicado y sustituye cualquier pieza dañada por un recambio compatible. Una pequeña revisión frecuente es más eficaz que una reparación tardía.
Almacena sin tensiones
Guarda los accesorios limpios, secos y protegidos del sol directo cuando no vayas a utilizarlos durante un periodo largo. Evita apoyar peso sobre piezas que puedan deformarse.
Frecuencia recomendada: aclarado después de cada salida en agua salada y revisión completa al principio y al final de la temporada.